Hoy tocaba ir al monte Ulia con mi padre que es donde yo he estrenado siempre mis botas de monte. Después de unos cuantos años hoy he vuelto a estrenar botas. Nuestro objetivo era llegar al Faro de la Plata que es el edificio de la imagen

y al final hemos llegado. De vuelta me veía como en el programa de televisión “el último superviviente” porque pensaba que en los últimos repechones no me llegaba el aire. ¡Cómo se notan los turrones y las comilonas de estas fechas! ¡Y que últimamente no he hecho nada de ejercicio!

Me acuerdo que cuando iba de pequeño a este monte con mi padre y le contaba a mi hermano lo que comprábamos para reponer fuerzas él me decía que también quería venir. Solo por eso, aunque nos tuviéramos que levantar superpronto. Recuerdo también un finde que hice una excursión con un club del que fui socio pero que me duró poco. Se llama Club Vasco de Camping. Pasábamos por unos túneles y yo con mucho miedo iba agarrado del de la mochila de delante. Cuando lo conté en casa se tronchaban de risa. Fue una experiencia muy bonita. Al estar organizada la excursión por un club me llevaron por sitos que no conocía. Íbamos un grupo numeroso y fue genial.

Hoy se ha notado que hacía mucho tiempo que no íbamos porque no teníamos muy claro por dónde andábamos. Antiguamente como íbamos mucho lo tenías más fresco, pero hoy he acabado hecho polvo.

La gran sorpresa ha sido que al llegar a casa han venido todos mis hermanos a comer, incluida mi sobrina Natalia, porque mi cuñada estaba de guardia en la farmacia.