Empezamos el 2017 por todo lo alto.  Como sabréis el blog del 2016 no pude terminarlo. Espero que éste sí porque la gente me decía que era una pena que dejara el blog. Lo vuelvo a retomar por todos vosotros y vosotras que tanto me habéis apoyado. Os tengo que contar que mi entrada de año ha sido muy intensa para que todo saliese bien y tener preparado todo el blog, con cambio de diseño y de página web. Y ahora vamos con las anécdotas que tanto echáis de menos.

Como no he tenido tiempo pues he hecho lo que he podido. A las 19:30pm he bajado la basura y había tantas botellas de cristal que se me ha roto la cesta donde las llevaba para reciclar. He tenido que llamar a mi padre para que me socorriera. Un pequeño percance. Recuerdo una pequeña anécdota de aquel profesor de fotografía que tuve, os acordáis, aquél que estaba sordo y nos hacía reír tanto. Para un rally, el hombre que no es listo ni nada, nos contó que cogió una botella de esas americanas de cristal con chapa que parece que la sacas de la mismísima ruta 52, la mítica carretera americana que ves en las fotos con esos paisajes, esos coches y esos moteros con sus Harleys  gigantes. Cogió la botella la limpió y como patrocinaba Coca-Cola la puso como una patena y le sacó una foto. No ganó nada pero había que intentarlo. Hablando de bebidas y botellas de cristal, los mejores gintonics los prepara mi tío Alex, que si lee esto le envío un saludo, con limones de Bakio y como le dijo su amigo Gaby en Akelarre al mismísimo Pedro Subijana, si le mandaba unos limones verdes de Bakio tendrían unos gintonics espectaculares.

La verdad que los mejores gintonics en Bakio fueron los del bar Joshe Mari. Qué pena que para cuando los descubrí  no me dio tiempo a tomar muchos pero que se le va a hacer. Siempre que vamos a Bakio una de las cosas que más disfruto, sobre todo en invierno, es tomarme un gintonic hecho por Alex en su casa y estar con mis padres jugando al Conti con ellos y escuchando música. Es que es un placer cada vez que voy a esa casa. Como rico como en un 3 estrellas Michelín; son una pasada los hongos. Y lo bien que me lo paso con mis primos Iñigo y Gaizka. Lo bien educados que están porque todo les parece bien. Son majísimos.