Hoy he tenido analítica por sorpresa ya que me avisaron ayer al volver del trabajo. Como es típico en mi casa, cuando tenemos análisis solemos ir a desayunar a una cafetería cercana que se llama Trikua. El desayuno está espectacular de bueno. Quien pueda permitirse un desayuno tan bueno, además de saludable, todos los días seria un sortudo. Eso sí que

es un placer.

Una de las cosas que más me gustan de desayunar, cuando voy al pueblo de mis padres, a Bakio, es que en verano te levantas tarde y desayunas en el jardín en pijama. En el caserío se puede comer fuera, además también puedes bajar a la playa andando. Es un sito de alucine. Lo que hay es mucha tranquilidad.

Hay un sitio que se llama La Parra que es uno de los que más nos gustan para cenar porque hacen una pizzas la mar de buenas y unos nachos que son mundialmente buenos. ¡Cómo nos gusta mancharnos las manos con los nachos!

Lo malo de Bakio es que la familia de mi abuela tenía un chalet encima de la playa pero por temas familiares ahora está abandonado. Por mi cumple mi abuela siempre me cuenta que “cuando tu madre estaba embarazada de ti (que claro era verano por eso estaban mis padres en Bakio) bajábamos a por un helado y todo el mundo le decía que estaba como una rosa, que ni estaba de parto.” Total, que nací yo en Bilbao en la antigua Clínica Deusto, que ya la tiraron.

A toda mi familia le da angustia ver el chalet así porque sus mejores veranos los han pasado ahí. Mi padre me dijo un día que le daba mucha pena porque le recuerda todo a mi madre. Todo el mundo cuando lo ve en ruinas dice que no lo quieren volver a ver nunca más.

Un saludo mof